jueves, 2 de mayo de 2013

2.4. CULTO A LA IMAGEN-MENTIRA-PERSONALIDAD-EGO



2.4. CULTO A LA IMAGEN-MENTIRA-PERSONALIDAD-EGO

 Encerrados, ocultos, abismados en nosotros, evadidos del mundo, de la realidad, queriendo vivir alienados, construimos una fantasía, un delirio que nos esforzamos por sostener y defender, y tal delirio, es la fuente misma del orgullo, donde generamos amor propio  y nos convencemos a fuera de mentiras que nos decimos y que queremos creer, que somos dioses, grandes, fuertes, imperantes, perfectos, inteligentes, entendidos, etc.

 Construimos la fantasía, y ésta se vuelve nuestra imagen-personalidad, aquello con lo que nos penamos en el mundo, donde nos paseamos esperando ser vistos, reconocidos, tomados en cuenta, siendo así el mudo como una pasarela donde los infelices cobardes solo preocupados por sí mismos lucen como en desfile de gala sus delirios, no viendo en realidad que son abominables deformaciones espirituales.

 Vemos lo que queremos ver, no vemos que estamos construyendo con peste y que estos muriendo y pudriéndonos en vida queremos defender la fantasía, el engaño, la mentira enquistada en nosotros, por ello no dejamos de hablar de nuestras supuestas capacidades, perfecciones, de lo ideales e inmejorables que somos, a la vez, que no dejamos de criticar o hacer ver lo malos, imperfectos y detestables que son los otos.

 No queremos ver que estamos encerrados en un delirio-fantasía, un mundo cerrado verdaderamente delirante, y que la presión o residuo del esfuerzo por mantener y defender tal mentira, la volcamos o vomitamos acusando y odiando a otros. No queremos ver que nos hemos incapacitado voluntariamente para amar, pues todo el amor nos lo damos a nosotros generando el amor propio que nos nimba, donde estamos absortos, encerrados, evadidos, y al final, prisioneros.

 Cuanto mas tememos el desprecio, mas nos apuramos en mentirnos, en convencernos que somos adorables, perfectos, grandes, importantes, inmejorables, obramos como los gobiernos que mienten a sus pueblos y que en propaganda oficial, les hacen propaganda del progreso y del avance, no viendo que es todo una farsa mientras que, los únicos que progresan son los dictadores que se fingen democráticos.

 Somos esclavos del sistema o vida que hemos querido construir, de las costumbres y creencias que queremos tener, de esas leyes que nos imponemos de las que nonos apartamos, donde suponemos que tenemos un mundo-vida controlado, sujeto, y perfecto, no viendo que es completamente cerrado, limitado, y al final, se convierte como en una camisa de fuerza que limita los movimientos, que impide la vida misma.

 Notar que lo que ocurre en el interior, no es diferente a lo que ocurre en las naciones, y en el mundo mismo, decimos que hay orden, nuevo orden, pero, es un verdadero desorden, una gran farsa y un cúmulo de corrupciones abominables que ya se vuelven deformes y groseras, absolutamente detestables, y es así que no nos aguantamos ni siquiera a nosotros mismos sin llegar siquiera a comprender que es lo que nos sucede.

 El problema es la corrupción, la degradación, la falta de Vida-Verdad-Amor, y la sobra de egoísmo, mentira, engaño, fantasía, necesidad insaciable o sed insufrible de adoración. Suponemos que padecemos porque otros no nos aman, queremos creer eso, pero, la verdad es que padecemos porque somos unos avaros miserables e insufribles, somos nosotros los desamorados, los que estamos carentes de amor, los que no queremos amar mientras nos seguimos hundiendo, encerrando y abismando o pediendo en nosotros mismos.

 Nuestro mismo miedo nos somete, nos obliga a doblarnos, inclinarnos y encerrarnos en nosotros, a dedicarnos a hacernos amar, adorar, aceptar, no queriendo ver que el miedo es debilidad, es consecuencia de no querer amar, y mientras sigamos buscando ser amados, seguiremos generando miedo, teniéndolo luego como excusa para no amar, y para seguir haciendo aquello que nos destruye, exigir adoración.

 Nos vamos encerrando, enterrando, abismando y perdiendo en nosotros, y lo que ocurre es que nos vamos viendo-conociendo y tomando consciencia de la miseria que somos, y eso queremos esconderlo, negarlo, ocultarlo, como los gobernantes la corrupción, y es ahí donde nos mentimos, engañamos y desarrollamos una imagen-cubierta, algo para hacernos amar y aceptar y evitar el desprecio que padecemos.

 La verdad es que en el fondo, nos despreciamos a nosotros mismos, nos odiamos y sentimos repugnancia por la miseria abominable que somos, aquello que realmente hay en nosotros, y mientras sigamos por este camino de autoengaño, vamos a seguir alimentando la corrupción que nos destruye.

 Tenemos que hacer un esfuerzo-sacrificio por ver y aceptar lo que somos, por amarnos verdaderamente y dejar de mentirnos, dejar de tenernos lástima, pena y autocompasión, empezar a aceptar lo que realmente somos, la miseria que hay en nosotros.

 Mientras no nos aceptemos-perdonemos-amemos en verdad, vamos a seguir generando amor propio, orgullo, mentiras, queriendo creer que ese egoísta dedicarse a hacerse amar y aceptar, a reclamar a otros lo que no nos hemos dado a nosotros mismos, es amor propio y algo de lo que debemos estar o sentirnos orgullosos.

 Mientras no haya perdón, aceptación, mientras no haya esto que es amor verdadero a sí mismo, vamos a seguir siendo esclavos, cobardes, miedosos, vamos a seguir teniendo miedo del desprecio ajeno y a dedicarnos a hacernos amar, aceptar, adorar, generando amor propio, que es el falso amor a sí mismo y un engaño, una mentira, una farsa, pues en esa preocupación por sí llegamos a angustiarnos y desesperarnos perdiéndonos para siempre al convertirnos en nada, degradarnos, abismándonos en nosotros.

 Verdaderamente, el que se hace amar, aceptar, tomar en cuenta, no se ama a sí mismo, eso parece superficialmente, se engaña  así, anda miedosa y cobardemente preocupado por sí reclamando en derredor que no lo desprecien y que lo miren por lo que dice que es, sabe, puede, tiene, etc., por su imagen, a la que le rinde culto y la que llega a ser su ídolo, un falso dios, a quien cree su salvación y así es que se convierte en anticristo.

 Así es que vemos en el mundo de hoy tanta vanidad, engaño, mentira, corrupción disimulada, porque hay miedo, y cada cual construye su imagen para reclamar a otros lo que en su mismo egoísmo, no se da a sí mismo, perdón, aceptación, no viendo que vive ajeno totalmente a la verdad, a la realidad, quedando esclavo de defender esa imagen-orgullo-personalidad que es lo mismo que un engaño-delirio-fantasía por el que pierde la Vida Verdadera.

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